Medición de Velocidad y Gasto Volumétrico
Introducción a la dinámica de fluidos
Fluidos en reposo y en movimiento
Casi todo lo que nos rodea puede clasificarse como sólido, líquido o gas. Los líquidos y los gases comparten una cualidad fascinante: pueden fluir. A ambos los llamamos fluidos. La dinámica de fluidos es el estudio de cómo se mueven estos fluidos y las fuerzas que actúan sobre ellos. Desde el aire que respiramos hasta el agua en los ríos, entender su comportamiento es clave en campos como la ingeniería, la meteorología y la medicina.
Propiedades clave de los fluidos
Para entender cómo se comportan los fluidos, primero debemos conocer sus propiedades básicas. Tres de las más importantes son la densidad, la presión y la viscosidad.
La densidad () nos dice cuánta masa de una sustancia hay en un determinado volumen. Un litro de mercurio es mucho más pesado que un litro de agua porque el mercurio es más denso.
La presión () es la fuerza que un fluido ejerce sobre una superficie, dividida por el área de esa superficie. Cuando te sumerges en una piscina, sientes la presión del agua sobre tus oídos. Esta presión actúa por igual en todas las direcciones.
La viscosidad es una medida de la resistencia de un fluido a fluir. Piensa en la diferencia entre verter agua y miel. La miel es mucho más viscosa; se resiste a fluir debido a su fricción interna.
Esta resistencia interna es lo que determina si un flujo es suave y ordenado (laminar) o caótico y arremolinado (turbulento). Una baja viscosidad, como la del agua, permite que el flujo se vuelva turbulento más fácilmente que un fluido de alta viscosidad como el aceite.
Cuando los fluidos están en reposo: Hidrostática
La hidrostática es la rama de la mecánica de fluidos que estudia los fluidos en equilibrio o en reposo. Su principio más fundamental es que la presión dentro de un fluido aumenta con la profundidad. Esto se debe al peso del propio fluido que está por encima.
Es por esta razón que los submarinos deben construirse con materiales extremadamente resistentes para soportar la inmensa presión de las profundidades oceánicas. El mismo principio explica por qué sientes esa presión en tus oídos al bucear en el fondo de una piscina.
Fluidos en acción: Hidrodinámica
Cuando los fluidos comienzan a moverse, entramos en el campo de la hidrodinámica. Aquí, dos principios son esenciales: la conservación de la masa y la conservación de la energía. Estos principios nos dan dos de las herramientas más importantes en la dinámica de fluidos: la ecuación de continuidad y el teorema de Bernoulli.
La ecuación de continuidad es una forma elegante de decir que "lo que entra, debe salir".
Imagina que el agua fluye por una tubería que se estrecha. Para que la misma cantidad de agua pase por la sección más estrecha en el mismo tiempo, debe moverse más rápido. La masa del fluido se conserva.
El teorema de Bernoulli se basa en la conservación de la energía. Afirma que para un fluido ideal (sin viscosidad ni turbulencia) en movimiento, la suma de su presión, su energía cinética y su energía potencial permanece constante a lo largo de una línea de corriente.
Esto significa que si la velocidad de un fluido aumenta, su presión o su energía potencial deben disminuir para que la energía total se conserve. Es el principio que explica por qué el ala de un avión genera sustentación. El aire se mueve más rápido sobre la superficie curva superior del ala, lo que crea una zona de menor presión en comparación con la parte inferior. Esa diferencia de presión empuja el ala hacia arriba.
¿Qué característica principal comparten los líquidos y los gases para ser clasificados como fluidos?
Si un submarino desciende a una mayor profundidad en el océano, la presión que el agua ejerce sobre su casco aumenta.
Estos conceptos básicos sientan las bases para analizar casi cualquier problema de dinámica de fluidos.

