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Artificación y Legitimación

El Proceso de Artificación en la Moda

La transición ontológica de la moda de práctica utilitaria a campo artístico se comprende a través del concepto de 'artificación'. Este término, acuñado por la socióloga Roberta Shapiro y desarrollado junto a Nathalie Heinich, describe el proceso social, discursivo y material mediante el cual un objeto, práctica o mundo no artístico adquiere el estatus de arte. No se trata de un simple cambio de etiqueta, sino de una reconfiguración profunda que afecta a los objetos (prendas), a los productores (diseñadores), al público y a las instituciones que lo median.

En la moda contemporánea, la artificación implica que el diseño trasciende su valor de uso inherente para integrarse plenamente en el campo de la producción cultural. Este fenómeno desafía y desdibuja las dicotomías tradicionales entre artes mayores (pintura, escultura) y artes menores o aplicadas, reclamando para la moda un espacio de legitimidad cultural autónomo y específico.

Del Artesano al Autor

Un pilar fundamental de la artificación es la transformación del estatus del creador. El diseñador de moda evoluciona desde la figura del artesano o costurero, definido por su habilidad técnica y su respuesta a una demanda funcional, hacia la del artista-autor. Este nuevo rol legitima al diseñador como un creador con una visión singular, un universo simbólico propio y una intención artística explícita. La firma del diseñador se convierte en el equivalente a la del artista, garantizando la originalidad y el valor conceptual de la 'obra'.

Este cambio es impulsado por una red de actores e instituciones: críticos que analizan las colecciones en términos estéticos, museos que dedican retrospectivas a diseñadores y teóricos que aplican marcos de análisis artístico a la moda. La figura del diseñador como '' es, por tanto, una construcción social que eleva la prenda de mero producto a artefacto cultural.

La Desfuncionalización de la Prenda

El mecanismo central de la artificación en la moda es la desfuncionalización del objeto vestimentario. Una prenda se 'artifica' cuando su valor de uso (proteger, abrigar, cubrir) se vuelve secundario frente a su valor de contemplación y su carga simbólica. La alta costura y las colecciones de vanguardia son el terreno predilecto para este proceso, donde la experimentación formal, material y conceptual prevalece sobre la portabilidad o el confort.

Al ser exhibida en un museo o una galería, la prenda se descontextualiza de su entorno cotidiano (la calle, el cuerpo) y se recontextualiza en el espacio del arte. Este desplazamiento físico y conceptual la despoja de su función práctica y la inviste de un aura estética. Se convierte en un objeto para ser mirado y analizado, no necesariamente para ser usado. La atención se desplaza de la pregunta '¿sirve para vestir?' a '¿qué significa?'.

Autonomía y Legitimación del Campo

La artificación culmina con la consolidación de la moda como un campo de producción cultural autónomo, en el sentido que le dio el sociólogo . Este campo desarrolla sus propias reglas, sus propias instancias de consagración (premios, semanas de la moda), sus críticos especializados y sus instituciones legitimadoras (museos como el MoMA o el V&A). La moda ya no necesita la validación del mundo del arte tradicional; genera su propio capital simbólico y establece sus propios criterios de valor.

Esta autonomía permite que el valor de una prenda no se determine únicamente por el mercado, sino por su capacidad para innovar, dialogar con la historia del arte y la cultura, o expresar una idea compleja. La moda, en su forma más elevada, opera bajo una lógica homóloga a la del arte contemporáneo.

Como puede verse, la transición ontológica de la moda hacia el arte no es una simple cuestión de estética. Es un proceso sociológico complejo que redefine el objeto, transforma al creador y establece un campo autónomo de valor y significado.